
Una ciudad un poco gris, visiblement bombardeada y reconstruida, una pequena ciudad (que resulta ser una de las mas grandes del land de Bade-Wurtemberg) en cuyas afueras encontramos una agreable casa burguesa del siglo XVIII convertida en hotel, con salones de grandes ventanales y tumbados inalcanzables de donde pendian grandes lamparas colgantes de miles de lagrimas de cristal. Cerca del hotel habia un parque natural, donde fuimos a pasearnos buscando donde comer. Pero finalmente, nos alejamos de alli, hasta el centro de la ciudad y encontrar un restaurante griego, con una terraza interna que daba hacia el patio de otros inmuebles vecinos. Al dia siguiente, luego de nuestro suculento desayuno a la alemana, con salchichas y huevos, empredimos la ruta hacia... Praga.
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