dimanche 28 décembre 2008

Un salto en Paris


La entrevista era a las tres de la tarde, en Boulogne-Billancourt. Me levanté tarde a las once y media y me fui a dar una ducha a las doce. Sylvain empezo a decirme que ya estaba atrasada y que no iba a llegar a tiempo. "Pero la entrevista es a las 3"! pensaba yo, "por qué hay que apurarse tanto"!. Me llevo hasta la estacion de trenes en Melun y tomé uno que iba directamente à Chatelet-les-Halles, pero que se paro en la Gare de Lyon. Una hora para ir hasta alla y luego, otra vez el RER hasta Auber y luego, el metro hasta la parada Marcel Sembat. Llegué con las justas, con 2 minutos de retraso a la puerta de la empresa. Luego de la entrevista, atravecé a penas la rue de la République y gasté dos segundos en una panaderia. Por las mismas, me meti al metro otra vez y me dispuse a hacer el viaje en el sentido contrario, en el subsuelo. Paris solo eran las estaciones de metro, Trocadéro, Alma-Marceau, Miromesnil... el olor pestilente del metro, los parisinos con sus bufandas multicolores y sus bonetes iconoclastas, apachurrados en el metro... Amé Paris en ese momento como nunca antes lo habia hecho, incluso, me imaginé poder soportar la vida en ella, si pudiese, como siempre, refugiarme en el metro. Me acordé de aquel poema que escribi cuando recién llegué a Paris.

Paris es una mierda y ojala que no me encuentre nunca
demasiado sola aqui para que se acentue mi juicio.
Claro que es una ciudad hermosa, pero esta vieja
aunque se disfrace con la ultima moda, aunque
utilice los pantalones rasgados para simular juventud.
Esta vieja y la edad se le sube a la cabeza,
esta vieja,
vieja y sola aunque millones de millones la
fotografien en todos sus angulos,
en todas sus poses.
Si, esta vieja aunque la pretencion se le desborde,
se le nota su hambre desaforada de juventud,
por eso se disfraza de sensualidad desmesurada,
que incluso llega a ser atrevida hasta la atrocidad.
Esta vieja y para remate, corre, corre y se emborracha,
como si las arrugas que lleva en el rostro no fueran suficientes,
como si vivir en un instante sirviese para no vivir
nunca mas...


Ahora ya no me importa que esté vieja, yo estoy como ella y mientras mas envejezco, mas la acepto, hasta el punto de echar de menos que lo unico que pude ver de ella fue el metro...

Navidad

Para esta Navidad las cosas no se presentaban claras. Ibamos a Allenc, en Lozère? o a Champagne-sur-Seine, en la region parisina a pasar la Navidad con Adrien, el otro hermano de Sylvain. Entre esto y lo otro, la mejor opcion que se nos presentaba era ir con Adrien. El no podia bajar a la Lozère porque tenia que trabajar, asi que nosotros subimos a Paris. Ademas, yo tenia una entrevista en Paris el 26, asi que lo mejor era irla a pasar por alla.
Compramos los regalos rapidamente el 24 al medio dia, en una tienda de juguetes de madera cerca de nuestra casa. Mikados, uno gigante y otro normal, un juego con palitos. El juego consiste en dejarlos caer y luego agarrarlos sin mover los otros y el que agarra mas palitos gana. Yo no conocia este juego, pero aqui es muy popular. Otro juego que compramos fue el Go, un juego de dominos, un rompecabezas numerico, y alguna otra cosa mas que ya no me acuerdo. Nos embalaron todo eso y en 15 minutos ya estabas afuera de la tienda listos para afrontar las 5 horas de camino para llegar hasta Champagne. La A6 (la autopista que une Lyon de Paris) estaba llena, pero sin los atascamientos o "bouchons" tipicos de estos dias en los que los franceses van de un lado a otro, sobretodo los parisinos que descienden a las pistas de sky de los Alpes.
El trayecto fue rapido y dinamico y llegamos a tiempo para tomar el aperitivo e instalarlos a comer... mmm... Benoît llego entretanto y empezamos la comilona entre cinco, Adrien, Peggy (mi cunyada), Benoît, Cathie (la hija menor), Sylvain y yo. Un gran plato de mariscos de toda clase. Caracoles de mar, "les bulots" (los franceses deben ser el unico pueblo que los come babosos), les coquilles St-Jacques en persillade, los camarones, las gambas, los diminutos camarones del Atlantico, los langostinos, la langosta, las gigantezcas patas de cangrejo, el omar... el todo acompanyado con un vino blanco de Corbières de 2007. Terminamos tan abarrotados que dejamos el segundo plato fuerte para el dia siguiente. Yo me dije, tomo el postre, el té y a dormir, pero no, me pasé jugando casi toda la noche con Cathie en la caverna de juguetes que es su cuarto, haciendo sketchs de teatro que filmabamos de cuando en cuando.

Cathie la estrella de cine