La entrevista era a las tres de la tarde, en Boulogne-Billancourt. Me levanté tarde a las once y media y me fui a dar una ducha a las doce. Sylvain empezo a decirme que ya estaba atrasada y que no iba a llegar a tiempo. "Pero la entrevista es a las 3"! pensaba yo, "por qué hay que apurarse tanto"!. Me llevo hasta la estacion de trenes en Melun y tomé uno que iba directamente à Chatelet-les-Halles, pero que se paro en la Gare de Lyon. Una hora para ir hasta alla y luego, otra vez el RER hasta Auber y luego, el metro hasta la parada Marcel Sembat. Llegué con las justas, con 2 minutos de retraso a la puerta de la empresa. Luego de la entrevista, atravecé a penas la rue de la République y gasté dos segundos en una panaderia. Por las mismas, me meti al metro otra vez y me dispuse a hacer el viaje en el sentido contrario, en el subsuelo. Paris solo eran las estaciones de metro, Trocadéro, Alma-Marceau, Miromesnil... el olor pestilente del metro, los parisinos con sus bufandas multicolores y sus bonetes iconoclastas, apachurrados en el metro... Amé Paris en ese momento como nunca antes lo habia hecho, incluso, me imaginé poder soportar la vida en ella, si pudiese, como siempre, refugiarme en el metro. Me acordé de aquel poema que escribi cuando recién llegué a Paris.
Paris es una mierda y ojala que no me encuentre nunca
demasiado sola aqui para que se acentue mi juicio.
Claro que es una ciudad hermosa, pero esta vieja
aunque se disfrace con la ultima moda, aunque
utilice los pantalones rasgados para simular juventud.
Esta vieja y la edad se le sube a la cabeza,
esta vieja,
vieja y sola aunque millones de millones la
fotografien en todos sus angulos,
en todas sus poses.
Si, esta vieja aunque la pretencion se le desborde,
se le nota su hambre desaforada de juventud,
por eso se disfraza de sensualidad desmesurada,
que incluso llega a ser atrevida hasta la atrocidad.
Esta vieja y para remate, corre, corre y se emborracha,
como si las arrugas que lleva en el rostro no fueran suficientes,
como si vivir en un instante sirviese para no vivir
nunca mas...
Ahora ya no me importa que esté vieja, yo estoy como ella y mientras mas envejezco, mas la acepto, hasta el punto de echar de menos que lo unico que pude ver de ella fue el metro...
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